
Muchos de nosotros crecimos con videojuegos, muchos los dejaron y muchos más aún continúan jugando, no importa el cambio de generaciones de consolas, no importa que uno ya no esté en primaria o secundaria, seguimos jugando. Y es bueno, muchas veces los videojuegos ayudan para deshacerte un poco del estrés que genera el difícil día a día en este mundo.
Muchas personas han guardado sus videojuegos desde que eran
pequeños, a diferencia de otros que los han vendido a precios ridículamente bajos
pues para ellos perdieron significado. Sea como fuere, el ir a comprar un videojuego,
o el esperar la salida de uno, para un video jugador, es una sensación única.
Es una lástima que esto pronto podría acabar.














