
La historia está repleta de personajes
curiosos, algunos de ellos maliciosos, como el caso de Ilse Koch. En
el blog existen temas sobre colecciones inusuales, pero esta
colección es más que inusual. Puedes coleccionar tataujes, claro,
decorando tu cuerpo con todos los que quieras, pero Ilse Koch no los
coleccionaba de esa manera.
Empecemos con un poco de historia, Ilse
Köler nacio el 22 de septiembre de 1906 en Dresde, Alemania. Sus
inicios no fueron ostentosos, más bien era de clase muy pobre.
Cuando cumplió 15 años empezó su
ascenso de categorías, había estuadiado contabilidad por lo que
probó suerte volviéndose secretaria nazi, ahí encontró que su
belleza era su mejor arma, y así acabó casándose con el coronel
Karl Otto Koch, quien acabaría convirtiéndose en el comandante del
campo de concentración de Buchenwald.
Aquí fue donde poco a poco dejó salir
su lado monstruoso.
Era bien sabido que solía tomar baños
de vino, a modo de un lujo que nadie más en el campo se podía dar,
pero eso era lo menos. Se le veía pasearse por entre los prisioneros
del campo, ordenándolos en filas y obligándoles a desnudarse a
punta de látigo. Y he aquí lo que la hizo famosa. Si encontraba
algún cuerpo tatuado y el tatuaje era de su agrado, ese prisionero
era asesinado para después ser despojado del trozo de piel tatuado.

Tenía fascinación por los tatuajes
vistosos, estéticamente llamativos, en sí, tenía una afición por
la piel humana.

Fueron encontrados varios objetos
adornados con estos trozos de piel, como una lámpara, que es el
objeto más famoso de Ilse, sin embargo hubo otros objetos que
helarían la piel, como cuadros usados para decorar las paredes de su
casa e incluso un diario forrado de piel humana y tatuada.

Se enfrentó a la justicia junto con su
esposo por primera vez por cargos de desvío de fondos, y aunque se
le intentó culpar de crueldad y exceso de violencia en los campos
donde estuvieron, sin embargo no encontraron pruebas suficientes.

Fue hasta el año de 1945 durante los
juicios de Nuremberg donde mostraron como evidencia unas cabezas
reducidas presuntamente forradas de piel humana, al igual que el
supuesto diario, el cual, terminó por desaparecer.

Y aunque esto fue lo que más la
caracterizó en el paso de la historia, también era conocida por
torturar tanto a hombres como mujeres abusando sexualmente de ellos,
golpeándolos con látigos y palos, atormentando a mujeres
embarazadas usando perros para perseguirlas y además de su colección
de tatuajes, coleccionando órganos que guardaba en su casa.
Su vida acabó en prisión, donde se
suicidó, poco tiempo después de ser juzgada y encarcelada.
Escrito para Poisonous Raspberry Fields
por: Venus Nightmare
Publicado por Venom Noir
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