
En la vida, creemos a
veces que los acontecimientos que nos suceden están controlados por
alguien mas, algún ente superior que controla nuestro destino. Esta
idea ha rondado la cabeza de muchos durante siglos, tanto así que
surgió en la antigüedad la creencia de que se trataba de mujeres, y
no, no eran sus esposas controlando el destino de su salario.
Los romanos las llamaban Fata o Parcas, en la mitologia báltica se les conocia como Laimas, para los vikingos y su mitologia ellas eran las Nornas, pero son mas conocidas por su nombre griego, las Moiras.
En un principio se le
consideraba una sola divinidad, llamada La Moira, justo como se trato
en la Iliada de Homero, pero despues se dividió en tres divinidades
femeninas, las cuales desde el nacimiento decidían la vida, lo larga
que esta seria y cuando terminaría, de cada una de las personas,
cada Moira tenia un trabajo en particular.

Cloto, era la hilandera,
la que hilaba el inicio de la vida, la cual era invocada en el noveno
mes de gestación, para designar el hilo del inicio de la vida.

Láquesis, la hechadora de
suertes, ella es quien se encargaba de la longitud de la vida, la
cual media con una vara que ella siempre traía consigo. Básicamente
se encargaba en designar cuanto viviría la persona.

Átropos, La que no gira,
la inevitable, la mas temida de las Moiras, pues ella se encargaba de
cortar con sus tijeras el hilo de la vida. Su trabajo era decidir el
lugar, la forma y hora de la muerte de cada persona, su equivalente
romana era Morta a quien también se le llamaba “La Parca.”

Las tres Moiras aparecían
al tercer día del nacimiento, para desterminar el curso de la vida
de cada individuo, incluidos Dioses, por lo que eran tanto
reverenciadas como muy temidas, en especial Átropos. Ni el mismo
Zeus estaba exento de ellas, el destino de todos estaba a merced de
ellas.

Se les solía representar
de muchas maneras, pero las mas recurrentes eran como mujeres de un
aspecto muy serio, vestidas con túnicas, blancas o a veces negras.
Cloto, con una rueca y un huso, a Láquesis con una vara o una pluma
y a Átropos con unas tijeras o una balanza. Otras de sus
representaciones son a Cloto como una mujer joven y hermosa, a
Láquesis como una mujer madura entrada en años y a Átropos como
una mujer anciana en el ocaso de la vida.

La leyenda de las Moiras
sirvió de inspiración a Shakespeare para la incursión de las tres
brujas que determinan el destino del protagonista en su obra Macbeth.
Es difícil pensar que
desde nuestro nacimiento nuestro destino ya estaría determinado por
estos tres seres, estas tres diosas de la vida y muerte, pero en la
antigüedad así se creía, ¿Que harías tu, si tu destino ya
hubiese sido escrito? Me pregunto si los que han regresado de la
muerte tienen privilegios con las Moiras, o forman parte de aquellos
que en la antigüedad se les llamaba Qui licentia Parcarum ab inferis
redierunt.
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