15 oct 2015

Centralia, Silent Hill en la vida real



Todos conocemos la franquicia de survival horror, Silent Hill. Tan grande ha sido su éxito que de video juego pasó al cine con muy buenos resultados para algunos y un total fracaso para otros, pero que al final es y seguirá siendo una historia exitosa en la industria de los videojuegos.

Estos tienen algo sumamente distintivo y son sus escenarios: un pueblo desierto con niebla interminable que no te deja ver nada a tú alrededor, oscuridad y penumbra e imágenes terroríficas dependiendo la dimensión en el que te encuentres.


Estos escenarios, esta visión, fueron creados basados en un pueblo real llamado Centralia, en Pensilvania, Estados Unidos, el cual ha sido casi convertido en un pueblo fantasma muy similar al de los video juegos debido a una densa niebla que lo inunda, está provocada por un interminable incendio bajo las calles, carreteras y casas de este lugar.


El pequeño infierno de Centralia comenzó cuando el ingeniero minero Alexander Rea fue a vivir ahí en el año de 1854 haciendo florecer el pueblo gracias a que convirtió al carbón en el sustento principal, por lo que este creció hasta 1960 cuando se dejó de tener quien invirtiera en ello.


Siendo el carbón la mayor parte de su sustento y a pesar de no tener inversores, el pueblo siguió viviendo del negocio pero bajo la clandestinidad. Hasta que esto se interrumpió en 1962 cuando lo que parecía un pequeño incendio en un basurero, algo fácil de controlar, pero que se extendió hasta el subsuelo lleno de carbón, comenzando un incendio bajo tierra que hasta la fecha no ha parado.


Las calles están llenas de niebla, que más bien es humo que emerge desde las profundidades del suelo en forma de gases tóxicos. Su población ha ido disminuyendo con el paso del tiempo hasta que ha quedado en aproximadamente 11 o 12 habitantes que se reusaron a salir del pueblo aún y cuando es sumamente peligroso debido a l hundimiento repentino del suelo, las grietas que se forman en el pavimento y claro el constante incendio bajo tierra. Todo esto hizo al pueblo la mejor inspiración para los creadores de la saga de terror.


Este pueblo incluso tenía su sociedad secreta, que estaba esparcida por todo el estado de Pensilvania: Los Molly Maguires, que trabajaban como activistas en favor de los mineros de carbón, pero al mismo tiempo eran una sociedad peligrosa que no dudaban en “deshacerse” de los malos elementos, incluido el pionero de las minas en el pueblo, Alexander Rea.


En la actualidad aún hay familias viviendo ahí, y el propio alcalde declara que es un buen lugar para vivir (si quitamos las constantes exhalaciones de monóxido de carbono) ya que es tranquilo y muy pacífico. Aun se siguen oficiando misas en la iglesia del pueblo, y la vida ahí es tan normal como puede ser vivir sobre un incendio que esta pronosticado podría durar alrededor de 250 años más.


Escrito para Poisonous Raspberry Fields por: Venus Nightmare
Publicado por Venom Noir

En texto todos los derechos reservados©

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